A propósito de los 150 años de la tabla periódica es importante mencionar a uno de los elementos más interesantes que la compone. ¿Qué pasaría si te dijéramos que existe un material infinitamente delgado capaz de conducir electricidad, de suspender millones de veces su propio peso y, sin embargo, lo suficientemente poderoso para filtrar el agua más turbia? ¿Y qué pasaría si también te dijéramos que esta sustancia se creó a partir del mismo elemento del que está hecho el lápiz común? Pues bien, este material extraordinario es el grafeno. Ahora un creciente grupo de científicos pretenden hacer del grafeno un material tecnológico fundamental para la segunda mitad del siglo XXI. Te decimos por qué el grafeno es tan importante para nuestro siglo.

Por qué el grafeno es tan importante para nuestro siglo

El grafeno es un elemento realmente elegante. Se crea a partir de un solo elemento, el carbono, formado por un solo tipo de enlace. A pesar de la aparente simplicidad del grafeno, aislar el material fue un elusivo hallazgo para químicos y físicos por igual. Aun cuando la tabla periódica se extendía más allá de los cientos de elementos naturalmente encontrados en la Tierra, este material, con la fórmula química simple de C, seguía siendo un objetivo lejano en las fronteras de la ciencia. ¿Por qué fue esto?

El grafeno se destaca por ocultarse a simple vista, y las técnicas e instrumentación perfeccionadas en las últimas dos décadas han desempeñado un papel fundamental en su descubrimiento.

El carbono, el único componente del grafeno, está a nuestro alrededor. El elemento es el cuarto más común en todo el universo. La mayoría de la gente piensa en los materiales en términos de átomos y moléculas, donde las moléculas están hechas de tipos y números definidos de átomos. Con el grafeno, contar átomos de carbono es intrascendente. Solo la forma en que los carbonos constituyentes se unen entre sí es crucial, con esta característica que separa el grafeno de otros materiales totalmente de carbono como los diamantes y el grafito.

El potencial económico de este material no puede ser subestimado. Al ser atómicamente delgado, el grafeno se puede incorporar casi a la perfección en cualquier producto moderno, con un efecto apreciable sobre todo en el campo energético. Por tanto, que no resulte sorpresivo para nadie que en el futuro escuchemos mucho más de este elemento.

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